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El kirchnerismo ya comenzó a mover sus piezas pensando en las elecciones presidenciales de 2027, con un objetivo central: lograr que la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner pueda volver a competir electoralmente pese a la inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos que quedó firme tras el fallo de la Corte Suprema. 

La estrategia combina tres ejes: la construcción política de una campaña de “Cristina Libre”, la presión nacional e internacional para cuestionar la condena judicial y el armado de un frente amplio del peronismo que llegue competitivo a 2027. 

En ese esquema, dirigentes cercanos a la exmandataria consideran que la pelea judicial y la reorganización del PJ son parte de un mismo proceso político.

Uno de los principales impulsores de este plan es Oscar Parrilli, quien planteó públicamente la necesidad de revertir la proscripción de Cristina para habilitar una eventual candidatura presidencial. 

Desde el entorno kirchnerista sostienen que el oficialismo “le teme electoralmente” a la ex presidenta y que la discusión sobre su situación judicial será uno de los ejes de campaña hacia 2027. 

Sectores del cristinismo buscan que cualquier eventual candidato presidencial mantenga una alineación total con Cristina Kirchner. La senadora bonaerense Teresa García incluso comparó el escenario deseado con la histórica fórmula “Cámpora al gobierno, Perón al poder”, al afirmar que el próximo presidente peronista debería responder políticamente a la exmandataria.

Aunque todavía faltan más de un año para el cierre de alianzas y candidaturas, en el peronismo admiten que la carrera presidencial ya empezó y que el futuro político de Cristina Kirchner seguirá condicionando todas las negociaciones internas.