Los choferes de la Línea 22 atraviesan una situación desesperante: aseguran que este es el cuarto mes consecutivo en el que no reciben sus salarios en tiempo y forma. La incertidumbre económica afecta a más de 130 familias.
La situación de los trabajadores de la Línea 22 volvió a encender las alarmas. Más de 130 familias dependen de los ingresos de los choferes que, pese a continuar cumpliendo con sus tareas y prestando el servicio, aseguran que llevan cuatro meses consecutivos cobrando sus salarios fuera de término.
El reclamo central de los trabajadores es concreto: quieren cobrar por el trabajo realizado y conocer cuándo recibirán sus haberes. La falta de certezas genera preocupación y dificulta afrontar gastos básicos como alimentación, alquiler, servicios y otras obligaciones familiares.
Según manifiestan los choferes, la demora en el pago dejó de ser un episodio aislado para convertirse en un problema que se repite mes a mes. La continuidad de esta situación genera un creciente malestar entre los empleados, que reclaman una respuesta clara y una solución que permita recuperar la regularidad en el pago de los salarios.
Mientras tanto, los trabajadores continúan desempeñando sus funciones, pero con una incertidumbre que impacta directamente en sus hogares. Trabajan, cumplen con su jornada y sostienen el servicio, pero no saben con certeza cuándo van a cobrar.
El reclamo pone nuevamente en el centro de la discusión la situación laboral de quienes dependen de sus salarios para sostener a sus familias. Los trabajadores esperan que las autoridades y los responsables de la empresa intervengan para garantizar el pago de los haberes adeudados y evitar que las demoras continúen.
Para más de 130 familias, la preocupación ya no pasa solamente por una demora puntual: se trata de una situación que lleva cuatro meses y que, sin una respuesta concreta, mantiene a cientos de personas en vilo.
