El candidato libertario por San Vicente, Daniel Carlos Loza, quien se postula como segundo consejero escolar en las próximas elecciones, se encuentra en una situación llamativa. 

Loza, quien también es Director de la Escuela Técnica N° 1 de Quilmes Oeste, se ve directamente afectado por la parálisis de una obra de infraestructura financiada por el Estado nacional. Esta obra, construcción y ampliación de nuevos talleres, aulas y diversos espacios educativos comunes, vital para la institución que dirige, fue frenada por el mismísimo gobierno de Javier Milei en diciembre de 2023, el mismo espacio político que hoy lo lleva como candidato.

​La E.T. N° 1 de Quilmes Oeste tiene una obra de construcción de un nuevo edificio que se encuentra en un estado avanzado de ejecución. Sin embargo, los trabajos se detuvieron abruptamente hace meses, dejando la construcción a la intemperie. Loza, como director, ha expresado su preocupación por esta situación que afecta a la comunidad educativa, pero a la vez defiende los principios de austeridad y reducción del gasto público que pregona el partido por el que se postula.

​Este escenario plantea un claro conflicto de intereses. Por un lado, Loza debe responder a las necesidades de su escuela, que exige la reanudación de los trabajos para poder tener un espacio digno. Por el otro, su candidatura lo alinea con una fuerza política que ha hecho del freno a la obra pública una de sus principales banderas.

​Ante esta situación, la comunidad educativa, incluyendo a docentes, alumnos y padres, ha manifestado su preocupación y descontento por la interrupción de la obra y ve cómo la finalización de un proyecto clave para el futuro de la escuela queda en un limbo.

​El caso de Daniel Loza pone de manifiesto una de las tensiones más grandes del actual contexto político argentino: el choque entre la retórica de la “motosierra” y las necesidades concretas de la población en ámbitos tan sensibles como la educación.