Según los datos del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), en el periodo que va de noviembre de 2023 a julio de 2025 —es decir, durante los primeros 20 meses del gobierno de Javier Milei- se habrían cerrado aproximadamente 18.083 empresas en Argentina, con una pérdida de 253.728 puestos de trabajo registrados en el sector privado.
Sectores más afectados:
Transporte y almacenamiento: 4.468 empleadores.
Comercio mayorista/minorista: 3.131 empresas.
Servicios inmobiliarios: 2.829 empresas.
Construcción: perdió 83.803 puestos de trabajo.
Industria manufacturera: 49.738 empleos.
Datos adicionales
Se estima que el cierre de empresas equivale a unos 30 empleadores por día en ese período.
En el universo de empresas, el 99.6 % de las 18.000 firmaron cerradas fueron pymes.
Otro informe, de la agrupación Industriales Pymes Argentinos (IPA), reportó que entre enero de 2024 y enero de 2025 cerraron 12.259 unidades productivas.
Contexto y análisis
La cifra de aproximadamente 18.000 empresas cerradas representa un serio indicador de debilitamiento del tejido empresarial formal en Argentina.
Varias variables inciden en este resultado:
La recesión económica: caída del consumo interno, contracción de la actividad productiva.
Presión impositiva y desequilibrio de competitividad: para pymes locales fue señalado como un factor que agrava la situación.
Apertura de importaciones y la competencia internacional: el sector industrial pyme denuncia “importaciones indiscriminadas” que afectan la producción nacional.
Ajuste macroeconómico y políticas de reforma: el nuevo gobierno implementó recortes, reformas, lo cual genera un entorno de mayor incertidumbre para muchas empresas.
El cierre de empresas implica no solo pérdida de capital físico o inversiones, sino repercusiones sociales —desempleo, efecto en la cadena productiva, impacto regional— y riesgos para el crecimiento sostenido.
