Quilmes supo ser, históricamente, un municipio testigo de la tercera sección electoral de la provincia de Buenos Aires. En esta ciudad, se replicaba siempre lo que sucedía a nivel nacional. En 1983, al consagrarse primer presidente de la democracia recuperada, el radical Raúl Alfonsín llevó de la mano a su correligionario Eduardo Vides. En 1999, Fernando de la Rúa, por la Alianza, hizo lo propio con Fernando Geronés. En 2015, Mauricio Macri, de Cambiemos, remolcó a Martiniano Molina. Y lo propio ocurría cada vez que el peronismo ganaba o mantenía el “Sillón de Rivadavia” y también en los vaivenes de elecciones intermedias.

Pero esa tendencia es cosa del pasado. A partir de la llegada a Alberdi 500 de Mayra Mendoza, se quebró. En 2021, mientras el Frente de Todos era batido en la categoría de diputados nacionales en el total bonaerense, esa lista se imponía a nivel local, al igual que la provincial de la tercera sección electoral y la de concejales, encabezada por Cecilia Soler.

En 2023, la intendenta fue reelecta con más votos que Sergio Massa y Axel Kicillof, candidatos a presidente y a gobernador bonaerense de Unión por la Patria, aunque el primero no conseguía evitar el balotaje. Justamente, en esa segunda vuelta, el tigrense logró en Quilmes uno de sus pocos triunfos. Y en 2025, Jorge Taiana aventajó a Diego Santilli en nuestra ciudad.

Podríamos agregar a esta secuencia que, en las elecciones provinciales del pasado 7 de septiembre, Fuerza Patria, nuevamente con Soler como primera candidata, obtuvo cuatro puntos porcentuales más de distancia en Quilmes que la fuerza a nivel general.

Cuando se hace referencia a las victorias aparentemente más contundentes de los peronismos de, por caso, Avellaneda, Florencio Varela o Berazategui, no se tiene en cuenta este racconto histórico, que hace a una coyuntura particular. En Quilmes, el justicialismo está consolidando, por primera vez en su historia, una hegemonía electoral, que por caso lo llevó en septiembre a convertirse en la única lista de la serie distrital que alcanza ocho concejales en una elección intermedia, salvo el caso particularísimo del propio peronismo en la atípica elección de 2001.

Además, Mendoza es la única intendenta que alcanza la reelección sin beneficio de arrastre de boleta. El anterior y único caso de jefe comunal que revalidó credenciales había sido el de Francisco Gutiérrez en 2011, cuando CFK también repitió en Balcarce 50, pero Barba lo hizo con un triunfo veinte puntos inferior al de la presidenta mandato cumplido.

Hay datos sorprendentes: en las recientes elecciones legislativas intermedias nacionales, la versión Quilmes de Fuerza Patria fue la única que, aún descontado el impacto de las mesas de extranjeros, no solo no perdió, sino que sumó votos en términos nominales desde los comicios provinciales de septiembre. Si establecemos un recorrido con punto de partida en 2021 -el antecedente, dado que se trató de otra elección de medio término-, se observa que el peronismo quilmeño fue de los 140 mil 259 votos entonces, a los 147 mil 188 de septiembre pasado a los 148 mil 977 -según escrutinio provisorio; seguramente crezca en el definitivo- el reciente 26 de octubre. Y en cuanto se refiere a circuitos electorales, Mayra pasó de consagrarse imponiéndose en 10 de los 17 en 2019, a hacerlo en 13 sobre 17 2023; y mientras en 2021 aventajó en 8 de ellos, ahora lo hizo en 9. Un crecimiento en toda la línea.

En 2023, en la reelección, las derrotas en reductos tradicionalmente refractarios al peronismo, como Bernal Centro, Quilmes Este y la franja de Quilmes Oeste hasta Avenida La Plata, fue inferior a cinco puntos, quedando apenas Quilmes Centro como margen negativo de relieve.

Este desempeño, que se apoya en un trabajo de articulación entre la gestión de gobierno y las organizaciones con presencia territorial que integran el oficialismo, explica no solo que Fuerza Patria Quilmes haya resistido la reacción libertaria entre septiembre y octubre, continuando su aporte al desempeño general de la fuerza en el total provincial, sino la permanente mejora en relación a años anteriores. A contramano de un peronismo cuyo caudal viene mermando en diferentes geografías y, como consecuencia de ello, en el agregado nacional, al sur del conurbano se levanta un ejemplo de administración sana y eficaz y de militancia comprometida que ofrece su ejemplo a la necesaria revisión que se debe el Movimiento Justicialista.