El sueño de un barrio entero se hizo realidad y, entre los protagonistas de esta gesta histórica, aparece el nombre de un joven de Quilmes: Gonzalo Calabria, atacante de 23 años, quien se convirtió en una pieza importante en el recorrido que llevó a Midland a ascender por primera vez en sus 111 años de historia a la Primera Nacional, la segunda categoría del fútbol argentino.
Calabria llegó al club proveniente de Deportivo Paraguayo, tras un campeonato en el que había convertido seis goles. Formado entre Argentino de Quilmes y Berazategui, el delantero encontró en el Funebrero mucho más que una camiseta: encontró un ambiente donde podía crecer y rendir.
“Desde el primer momento me sentí parte del club. Había un clima espectacular, un lugar donde uno puede trabajar tranquilo y disfrutar”, cuenta Gonzalo, que rápidamente se ganó el cariño del plantel y la confianza del cuerpo técnico encabezado por Joaquín Iturrería.
La pasión del hincha de Midland es pura, cercana y trabajada todos los días. En el Barrio Libertad, los vecinos, las familias y los socios son parte esencial del ascenso: todos ponen el hombro para que el club siga creciendo. Gonzalo lo vive a diario: “Yo vivo acá en Libertad y me cruzo todos los días con los hinchas del club. Cada logro en la tribuna se celebra como propio porque todos saben cuánto cuesta. En el ascenso, un club no es solo una institución: es una comunidad que se construye entre todos.”
Un ascenso que marcó historia
Midland cerró una temporada inolvidable. Tras obtener el Torneo Apertura, este sábado también se consagró campeón del Clausura, pese a caer por 1-0 ante Flandria. La derrota no opacó el logro: el equipo ya había asegurado el ascenso directo, sin necesidad de finales ni depender de resultados ajenos, gracias a una campaña sólida y regular que lo mantuvo siempre en lo más alto.
El Funebrero terminó el torneo con 38 puntos, producto de 11 victorias, 5 empates y solo 4 derrotas, superando por un punto a Real Pilar. La tensión de la última fecha se vivió en dos estadios: Jáuregui y General Villegas. Tanto Midland como Real Pilar perdieron sus partidos, pero la ventaja acumulada sostuvo la punta y el título en manos del equipo del Barrio Libertad.
El rendimiento de Midland fue arrollador de principio a fin. Ganó 22 partidos, perdió apenas 6 en 40 fechas y mostró una solidez defensiva casi inédita en la categoría: recibió solo 15 goles, lo que lo convirtió en el equipo menos vencido del campeonato. En ataque también dejó su marca, con 51 tantos convertidos que respaldaron una campaña sostenida, regular y contundente.
“El balance es súper positivo. Este equipo dejó todo todo el año y creo que el ascenso es más que merecido”, remarca Calabria.
El rol de la familia y un presidente que vive el fútbol como un hincha
La celebración tuvo dos etapas para Gonzalo: primero en la cancha, y luego en su casa, donde el ascenso se vivió de una manera especial. “Mi viejo estaba emocionadísimo. Gracias al apoyo de mi familia pude atravesar todo este camino. Fue clave para llegar a donde estoy”, confiesa.
El delantero también destacó el rol del presidente del club, Agustín Orión, ex arquero de Boca y fanático de Midland. “Tener un presidente así es un plus. Vive el fútbol como lo vive la gente del club, siente lo que sienten ellos, y trabaja pensando en todos”, explicó.

Gonzalo también destacó la dimensión espiritual de este logro. Fiel creyente, sostuvo que vive cada paso de su carrera con gratitud: “Le agradezco a Dios todos los días por la oportunidad de haber vivido esto. Sin su guía nada de esto sería posible”, afirmó. Para Gonzalo, la fe fue un sostén clave durante el año y un motor emocional en los momentos más exigentes de la temporada.
Un logro para el barrio, para el club y para un quilmeño que sueña en grande
El ascenso de Midland no solo hizo historia en el Barrio Libertad: también marcó un antes y un después en la carrera de un pibe de Quilmes que encontró su lugar en el mundo futbolístico.
Gonzalo Calabria es parte de una generación que le devolvió grandeza a Midland y que abrió un nuevo capítulo en la vida del club: el desafío de la Primera Nacional.
