La tradicional panadería La Nueva Reina, ubicada en pleno corazón de Bernal, bajó sus persianas de manera definitiva luego de 56 años de actividad ininterrumpida, marcando el fin de un verdadero ícono barrial.
El cierre tomó por sorpresa a vecinos y clientes habituales, quienes durante décadas eligieron el local por sus clásicos panes, medialunas y productos artesanales que formaron parte de la vida cotidiana del barrio. Muchos se acercaron en las últimas horas a despedirse del personal y a compartir recuerdos.
Según comentaron comerciantes de la zona, la decisión estuvo vinculada a la difícil situación económica que atraviesa el sector, sumada a los costos de mantenimiento de un comercio con tanta trayectoria.
La Nueva Reina fue fundada a fines de los años 60 y rápidamente se convirtió en un punto de referencia gastronómico y social en Bernal. Su cierre deja un fuerte sentimiento de nostalgia entre generaciones de vecinos que crecieron junto al tradicional aroma a pan recién horneado.
Con la persiana ya baja, Bernal despide no solo a un comercio, sino a una parte de su historia.
