Organizaciones sindicales, movimientos sociales y trabajadores de distintos sectores se movilizaron este jueves a Plaza de Mayo para manifestar su rechazo a la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei. La protesta se desarrolló de manera masiva y con consignas centradas en la defensa de los derechos laborales y el empleo.

Desde los gremios convocantes advirtieron que la iniciativa oficial “precariza el trabajo, debilita la negociación colectiva y recorta derechos históricos”, al tiempo que reclamaron la apertura de instancias de diálogo con el Ejecutivo. La movilización incluyó columnas provenientes del conurbano bonaerense y de distintas provincias, además de actos y discursos frente a la Casa Rosada.

Por su parte, el Gobierno sostiene que la reforma busca “modernizar” el mercado laboral, promover la creación de empleo y reducir la informalidad. Funcionarios reiteraron que los cambios son necesarios para atraer inversiones y dinamizar la economía, aunque reconocieron que el debate continuará en el ámbito legislativo.

Especialistas indican que el proyecto se trata de una lisa y llana eliminación de derechos laborales y de la seguridad social consagrados en distintas normas legales – vinculados al derecho de huelga, jornada limitada, descansos, retribución justa, igual remuneración por igual tarea, protección de la integridad psicofísica, entre muchos otros – los cuales operativizan el mandato constitucional de protección de la persona trabajadora (Art. 14 bis CN).

La introducción del concepto de “salario dinámico” destruye el sentido igualador y justo de la remuneración, fomentando la meritocracia y la competencia entre trabajadores/as, el derecho a obtener un ingreso digno, afectando la propiedad de las personas que trabajan.  

En el proyecto, se da preponderancia a la negociación individual entre empleador y trabajador/a, lo cual exacerba la posibilidad que el patrón imponga su voluntad ilimitada.

Finalmente, la jornada se desarrolló con un importante operativo de seguridad y sin incidentes de gravedad. En ese marco, las centrales sindicales adelantaron que podrían profundizar las medidas de fuerza si el proyecto avanza sin modificaciones sustanciales.