Desde su Paraguay natal, Teresa Martínez Meaurio vino a Villa Itatí hace 17 años, donde logró transformar una iniciativa personal en un proyecto con fuerte impacto comunitario. En su casa de Don Bosco creó Strong Woman, un gimnasio pensado exclusivamente para mujeres, con el objetivo de promover el entrenamiento, el bienestar y la contención en un espacio seguro y de acompañamiento.

Supo reinventarse en uno de los contextos más difíciles de los últimos tiempos. Tras la pandemia de COVID-19, decidió dar un giro profundo a su vida: dejó el mundo de los números y se volcó de lleno a la enseñanza de la actividad física, una elección que marcó un antes y un después en su camino personal y profesional.

“La pandemia me enseñó que el tiempo es valioso y que hay que animarse a hacer lo que a uno lo hace feliz”, resume Teresa, quien encontró en la actividad física una nueva manera de conectar con los demás y consigo misma.

Su historia es un ejemplo de resiliencia y transformación, y refleja cómo, incluso en los momentos más complejos, pueden surgir oportunidades para reinventarse y construir un camino más alineado con las propias convicciones.

Durante años, su rutina estuvo ligada al ámbito administrativo y contable, hasta que el parate obligado por la pandemia la llevó a replantearse prioridades, hábitos y proyectos. En ese proceso de introspección, el deporte —que siempre había ocupado un lugar importante en su vida— pasó de ser una pasión complementaria a convertirse en su principal vocación.

Con formación y constancia, Teresa se consolidó como instructora de deportes, enfocada en promover el bienestar integral, la salud y la calidad de vida a través del movimiento. Hoy, acompaña a personas de distintas edades en entrenamientos pensados no solo para mejorar el rendimiento físico, sino también para fortalecer la autoestima y el equilibrio emocional.

El emprendimiento fue creciendo de manera sostenida a lo largo de los años, sumando alumnas y consolidándose como un punto de referencia en el barrio. En los últimos meses, Strong Woman tomó mayor visibilidad a partir de los posteos en redes sociales de una de sus alumnas, la intendenta de Quilmes en uso de licencia y actual diputada provincial, Mayra Mendoza, lo que permitió que la historia de Teresa y su gimnasio trascendiera el ámbito local y llegara a un público más amplio.

“Una de mis alumnas, Carolina, que trabajaba con Mayra, le habló de mí. Le comentó que se entrenaba con una chica del barrio, y un día me llega una notificación de Instagram, después un corazoncito y después, de un día para otro me dice: ‘Mayra quiere entrenar con vos’. Yo quedé shockeada, sin dormir. Y después me contactó y hasta que no estaba ahí frente a ella no lo podía creer. Para mí esto es demasiado, es un montón”, aseguró la instructora y alumna de tercer año de la Licenciatura en Actividad Física y Deporte en la Universidad Nacional de Avellaneda.