Diego Fleitas tiene 48 años y junto a su mujer, Patricia, maneja un comercio familiar en Quilmes Oeste: la pinturería Patodacolores.

En octubre de 2024 tomaron una decisión que transformó no solo su forma de trabajar, sino también el vínculo con la comunidad: entendieron que la mejor publicidad era la solidaridad.
Desde entonces, comenzaron a intervenir locales de pequeños emprendedores sin cobrar un peso, ya lo hicieron en casi 40 frentes, aportando su trabajo, creatividad y experiencia para mejorar vidrieras, espacios y fachadas.

La iniciativa nació casi de manera espontánea, con la idea de ayudar a quienes recién empiezan o atraviesan momentos difíciles, pero rápidamente se convirtió en una acción que genera impacto positivo en la zona.
“Sabemos lo que cuesta levantar un comercio desde cero”, coincidieron Diego y Patricia, quienes apuestan a que el crecimiento colectivo fortalece a todos.
Cada intervención se transforma en una historia compartida, donde el esfuerzo y la colaboración reemplazan a las estrategias tradicionales de marketing.
“Esta idea es para ayudar a un emprendedor que la está peleando. El frente de un comercio demuestra que la pintura es buena, pero sobre todo, demuestra que hay alguien del otro lado que apuesta por vos”, relató Diego.
La propuesta solidaria no solo potenció la visibilidad de su comercio, sino que también despertó el reconocimiento y el agradecimiento de otros emprendedores de Quilmes, que encuentran en este gesto una mano tendida y una muestra concreta que otra forma de hacer negocios es posible.
“Me re emociona que se vea tanto. Si nosotros subsistimos 15 años, quiero ayudar a que otros también lo logren”, finalizó.
