Un informe de la Universidad Católica Argentina (UCA) revela un marcado deterioro en los hábitos alimentarios de la población debido a las dificultades económicas. Según el estudio, seis de cada diez personas saltean comidas por falta de recursos, mientras que casi ocho de cada diez consumen alimentos de menor calidad nutricional para reducir gastos.
Los datos reflejan el impacto del contexto económico sobre la seguridad alimentaria y muestran que un número creciente de hogares reemplaza alimentos nutritivos por opciones más económicas, lo que puede afectar la salud y la calidad de vida, especialmente de niños y adultos mayores. El informe advierte sobre la necesidad de implementar políticas que garanticen el acceso a una alimentación suficiente y saludable para los sectores más vulnerables.
El estudio señala que el aumento del costo de los alimentos y la insuficiencia de los salarios obligan a miles de trabajadores a modificar sus rutinas de alimentación. En muchos casos, una comida completa es reemplazada por productos más económicos y de menor valor nutricional.
Entre los datos más preocupantes, el informe indica que el 61,1% de los trabajadores saltea comidas por razones económicas. Además, el 78,5% afirma consumir alimentos menos nutritivos debido a las dificultades para afrontar los gastos cotidianos.
Especialistas advierten que sostener este tipo de hábitos alimentarios puede afectar la salud física y el rendimiento laboral. Una alimentación insuficiente o de baja calidad aumenta el riesgo de problemas nutricionales y dificulta el desarrollo de las actividades diarias.
Los resultados del informe reflejan el impacto que la situación económica tiene sobre la vida cotidiana de los trabajadores. Más allá de las cifras, el reemplazo de un almuerzo por un alfajor evidencia las dificultades que enfrentan muchas personas para acceder a una alimentación adecuada.
