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El mes de abril arranca en Argentina con una nueva ola de aumentos en servicios, transporte y vivienda, en un contexto de inflación cercano al 3% mensual. 

Las subas impactan de lleno en el costo de vida y vuelven a tensionar los ingresos de los hogares argentinos. A saber: 

Transporte: subas mensuales que no se detienen. El transporte público vuelve a ajustarse en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), con incrementos cercanos al 4,6% al 4,9% en los colectivos. 

El boleto mínimo supera los $870 en provincia y los $715 en CABA, consolidando un esquema de actualización mensual basado en inflación más un adicional. Este sistema busca sostener el funcionamiento del servicio, pero implica aumentos constantes para los usuarios.

Luz y gas: Las tarifas de energía continúan con ajustes graduales.

Luz: aumentos de entre 1,98% y 2,04% en abril

Gas: subas variables según consumo, con incrementos cercanos al 1,8%.

Estos ajustes responden a la reducción de subsidios y a la actualización de costos del sistema energético. 

Agua: nuevo incremento en tarifas

El servicio de agua registra una suba del 4%, llevando la factura promedio en el AMBA a alrededor de $29.000 mensuales. Se trata del último tramo de un esquema de actualización escalonada iniciado a comienzos de año.

Alquileres: uno de los mayores impactos

El mercado inmobiliario vuelve a ser uno de los sectores más golpeados.

Contratos con ley anterior: subas de 31% a 33% anual.

Contratos nuevos: ajustes más frecuentes (trimestrales o cuatrimestrales). La desaceleración del índice no alcanza a compensar el fuerte impacto acumulado en los últimos meses.

Nafta: El precio ya venía subiendo en meses previos, depende del valor internacional del petróleo. Esto deja abierta la puerta a nuevos incrementos en los próximos meses.

Otros aumentos que suman presión

Prepagas: subas de hasta 2,9% 

Telefonía y cable: alrededor de 3,5% 

Transporte, servicios y vivienda vuelven a ser los principales motores del gasto cotidiano, en un contexto donde la economía busca estabilizarse, pero aún sin aliviar el bolsillo.