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El impactante mural de los perros que hoy llama la atención de vecinos, vecinas y visitantes en Quilmes Oeste (Av. Rodolfo López y Aristobulo del Valle) no es solamente una obra de arte urbano. Detrás de cada pincelada hay una historia de perseverancia, fe y convicciones que marcaron el camino de Mauricio Pepey, conocido artísticamente como Uasen.

Mientras la obra se convirtió en uno de los murales más comentados de la zona, el artista recordó los momentos más difíciles de su carrera, cuando el trabajo escaseaba y abandonar parecía la única salida.

“Siempre Dios me respaldó desde el principio. Hubo tiempos dificilísimos, donde nadie te mandaba un mensaje, donde parecía que este no era el camino”, expresó.

Según contó, estuvo más de diez veces a punto de dejar la pintura para buscar otro rumbo laboral. “Llegaban consultas, pero muchas personas me decían que no podían pagar mis trabajos. Yo me propuse que la calidad no era negociable. No podía usar materiales de menor calidad para ofrecer precios más accesibles. Si hacer algo más berreta era la opción, entonces esto no era para mí.”

La incertidumbre fue tan grande que incluso buscó otras alternativas. “Muchas veces abrí Mercado Libre buscando un vehículo para trabajar con aplicaciones de viajes o dedicarme a otra cosa.”

Sin embargo, asegura que en cada uno de esos momentos una misma cita bíblica lo sostenía: “Busquen primero el Reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas” (Mateo 6:33).

“Después de repetir esas palabras y decidir seguir el camino de Dios, el teléfono empezaba a sonar y comenzaban a cerrarse nuevos proyectos de murales.”

Hoy, mientras el mural de los perros en Quilmes Oeste recibe elogios y se convierte en un nuevo punto de referencia para el arte urbano local, Uasen siente que cada proyecto confirma aquella decisión de no rendirse.

“¿Cómo no voy a creer? ¿Cómo no voy a confiar?”, concluyó el artista, convencido que la perseverancia, el compromiso con la calidad y su fe fueron los pilares que lo llevaron a transformar los momentos de incertidumbre en obras que hoy quedan plasmadas en las paredes de la ciudad.